Tinta
Cuando la tinta se derramó, el papel la absorbió conformando la figura de una mujer con la melena al viento, el pecho descubierto y una acuarela difuminada cubriéndole la cadera.
Cuando levanté el papel de la mesa, la mancha azul sobre la madera parecía un hombre llorando, de rodillas, con los brazos abiertos pidiendo clemencia.
Cuando limpié, los restos aún húmedos en el paño tenían la forma de un corazón entre unas delicadas manos femeninas.
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enero 12, 2009 a 6:30 pm
Texto bello. Hay que tener cuidado con la tinta…
enero 12, 2009 a 7:05 pm
Escribir puede ser peligroso, pero hay que correr el riesgo.
Saludos.